Como amante de la ciencia ficción, he releído con interés
la obra de autores como John Stuart Mill, conocido especialmente por su obra en
otros géneros literarios, la filosofía y la economía, también de ficción, como
el que versa sobre extraterrestres o robots, aunque desgraciadamente algo menos
científicos. A él le debemos el “palabro” distopía o antiutopía, ese objetivo
que parecemos empeñados en alcanzar desde que la crisis se llevó por delante
las supuestas barreras de contención político-social, construidas a lo largo de
muchos años.
En especial, la Comunidad Valenciana, se ha convertido en
el paradigma de esa utopía perversa en la que bajo una aparente tolerancia y
permisividad, se aplaude el éxito fácil, el comportamiento amoral del hombre
público, que carece de consecuencias, fomentando el “todo vale” y el “los más
listillos son los que triunfan”, con un adoctrinamiento masivo por parte de los
poderes públicos y una manipulación sistemática mediática y política que llega
a la mentira descarada, negando la evidencia allá donde no coincide la realidad
con sus intereses.
Casi sin darnos cuenta, pasamos del estado de pobreza
estructural (en los 70, España figuraba en todas las listas de países en vías
de desarrollo), al estado de "nuevos ricos", montados sobre las
burbujas del ladrillo y de la corrupción (inexorablemente ligadas), que
alentaban gobiernos y políticos de ambos signos, al igual que los
representantes del poder económico real, con pedigree, los banqueros. De la mano de las subprime,
hemos descubierto que teníamos los pies de barro, que nuestro futuro ya no es
lo que era, que volvemos a ser casi pobres (siempre comparados con nuestros
principales referentes europeos), y tras un tímido y tardío intento de
desenterrar a Keynes, nos hemos lanzado de cabeza hacia un proceso regresivo,
tanto a nivel económico como social.
Vale que, y como corresponde a cualquier distopía que se
precie, nos hemos acostumbrado a un enorme control social, a la mediocridad de
nuestros gestores públicos, al afán consumista, al aislamiento progresivo y en paralelo al crecimiento de la
sociedad de la comunicación, que nuestros jóvenes y no tan jóvenes no están
curtidos en el esfuerzo y sacrificio y que apenas poseen resistencia a la
frustración, pero ¿es este el camino que queremos recorrer?.
Cuando leo las declaraciones del 7 de marzo de uno de
nuestros pocos empresarios emprendedores y exitosos, el presidente de
Mercadona, Juan Roig, no puedo dejar de estar de acuerdo en lo tocante al
despilfarro, la corrupción, en que nos hemos pasado 20 pueblos (25 en la
Comunidad Valenciana), en la necesidad de implantar la cultura del esfuerzo y
el trabajo, pero ¿cual es nuestro modelo de sociedad?, ¿queremos ir más lejos
todavía en la reforma laboral garantizando la desigualdad en las relaciones
entre empresario y trabajador y anulando todo tipo de protección?, ¿queremos
competir en costes de mano de obra con países carentes de desarrollo social
como es el caso de China?, ¿queremos ser chinos o pertenecer a la Europa
occidental que se había forjado encontrando un lugar entre el liberalismo
capitalista y el socialismo de planificación central?.

Aconsejo sacar de las estanterías y releer obras como “1984” de George Orwell, “Un
mundo feliz” de Aldous Huxley, “Fahrenheit 451” de Ray Bradbury, “Nosotros” de Yevgeni
Zamiatin, “Fundación” de Isaac Asimov o “Dune” de Frank Herbert. Tal vez la
visión de esos mundo al que nos dirigimos a velocidad de crucero, nos haga
replantearnos algunas cosas. Todavía estamos a tiempo.
Me choco de bruces con tu blog, Ricardos de Valencia, y me captas la atención con unas inhabituales reflexiones algo profundas, que entre tanto fúrbol y buñuelos y fallas cremás, se me había constipao la neurona. ¡Hay alguien al otro lado! ¡no estoy solo!.
ResponderEliminarA pesar de que el término "distopía" no viene recogido en la RAE, en la Wikipedia (¿ya es institución?) se define como "sociedad ficticia, frecuentemente emplazada en el futuro cercano, donde las consecuencias de la manipulación y el adoctrinamiento masivo —generalmente a cargo de un Estado autoritario o totalitario— llevan al control absoluto, condicionamiento o exterminio de sus miembros bajo una fachada de benevolencia."
Has dado en el clavo, ya que el término, pues, viene de perlas a la sociedad española actual, y en particular a la Valennsssiana. ¿futuro? no, presente. ¿Manipulación, adoctrinamiento? total. ¿Totalitarismo? el que se ejerce con el control total de los medios de comunicación, el poder fáctico del Don dinero y la distracción del vulgo.
La comunidad Valenciana muere como lo que es: una gran falla, pero esta vez se quema la riqueza de verdad, y las ilusiones vanas de los valencianos, asentadas en el enriquecimiento fácil y rápido del boom inmobiliario.
Upss, perdón!, que este es tu blog!!!
Pero resuenan en mi mente las palabras: control, condicionamiento, exterminio.
Y sobretodo, MENINFOTISMO: http://lasuertesonriealosaudaces.blogspot.es/tags/meninfot/