viernes, 9 de marzo de 2012

Los programas de estabilidad o el nuevo paradigma


¿Por qué lo llaman consenso cuando quieren decir trágala?


El gobierno del Partido Popular, que ya gobierna la mayor parte de las CCAA españolas, consiguió en el Consejo de Política Fiscal y Financiera del pasado 6 de marzo que, con la excepción de la Comunidad Andaluza, que se opuso, y la abstención de catalanes y canarios, todos aprobaran con mayor o menor entusiasmo, su plan de limitar el déficit de las referidas CCAA al 1,5% (desde el 1,3% anterior).

De entrada, el reparto del esfuerzo exigido a las distintas AAPP resulta cuando menos cuestionable desde la óptica de la equidad, ya que las CCAA contribuyen al 36% del gasto total y les va a corresponder realizar más del 40% del esfuerzo de recorte. Además, los gastos en educación, sanidad y protección social (Seg. Social), son los más rígidos, muchas veces garantizados a través de leyes, y consiguientemente los que apenas dejan margen para el ajuste, considerándose en la práctica como estructurales.

La venta de humo y los servicios públicos esenciales


Sin ningún género de dudas, la corrupción y el clientelismo a la hora de conceder ayudas públicas y/o contratos, la construcción de “elefantes blancos” (grandes infraestructuras de más que dudosa rentabilidad social), la organización de multitudinarios eventos, etc., son percibidos con razón, como posibles áreas de grandes despilfarros, pero como podemos apreciar fácilmente en el cuadro anterior, el mantenimiento de dos de los pilares básicos del estado de bienestar, la sanidad y educación pública, es donde las CCAA poseen capacidad presupuestaria casi exclusiva.

Al margen de que los gobiernos de las CCAA merezcan, con carácter general, todo tipo de correctivos - hasta la fecha, las cárceles siguen vacías de políticos corruptos o despilfarradores y, por descontado, a nadie se le ha forzado a reponer lo expoliado -, la medida decidida por el Gobierno de Rajoy es matemáticamente inviable, salvo que se modifique sustancialmente el actual modelo del estado del bienestar, al igual que ya se ha hecho con el marco de relaciones laborales.

Con dinero o sin dinero, hago siempre lo que quiero…..


Veamos el caso de la Comunidad Valenciana, una de las que se encuentran en el ojo del huracán y cuyo representante en el último (y muchos anteriores) Consejo de Política Fiscal y Financiera, el ahora Conseller de Hacienda Jose Manuel Vela, ha salido del mismo congratulándose públicamente de los “acuerdos” alcanzados, y eso que ni tan siquiera han podido conocer de antemano las transferencias que van a recibir del Estado, una vez hayan elaborado los presupuestos a partir de la nueva previsión de caída del PIP y añadido un nuevo ajuste cíclico por importe de otros 24.500 millones adicionales al estructural estimado en 37.000 millones.

Curiosamente, quien se ha comprometido en nuestro nombre a cumplir con un déficit del 1,5% sin que haya recortes sociales (todo a base de mejora de eficiencia), ha sido igualmente responsable de gestionar el presupuesto y anteriores medidas de eficiencia con penosos resultados.

En el año 2009, la Comunitat Valenciana tuvo un déficit de 3.144 millones sobre un total de 21.007 millones de todas las CCAA (solo superada por Catalunya con 4.706 millones), déficit que supuso el 15% de dicho total y el 3,09% del PIB regional, empeorando el resultado del año anterior en el que el déficit alcanzó el 13% del total (informe del CPFF para 2009), por lo que se vio obligada a formular un Plan Económico Financiero de Reequilibrio 2010-2012, cuyas medidas fueron declaradas idóneas por el Acuerdo 18/2010, de 15 de junio, del CPFF.

…y mi palabra es la ley… porque sigo siendo el rey


Tras comprometer una importante batería de medidas a través del citado plan de austeridad, , La Generalitat Valenciana cerró el ejercicio 2010 con 500 millones más de déficit que el año anterior, una necesidad de financiación por importe de 3.644 millones de euros que supuso nada menos que el 3,57 % del PIB regional, razón por la que nuevamente tuvo que comprometer un Plan de Reequilibrio Económico y Financiero (ahora 2011-2013), cuyas medidas fueron declaradas idóneas por el CPFF en su reunión de 27 de julio de 2011

Y que ha dicho nuestro flamante Conseller de Hacienda respecto al tremendo fiasco e incapacidad profesional para cumplir con los compromisos asumidos, pues cosas como estas: que “….el Plan contempla un ahorro para 2011 de 1.800 millones de euros….”, que “… en el marco de este plan se incluyen varias medidas como el Plan de Ajuste que está permitiendo un ahorro de 680,7 millones de euros y que contiene actuaciones relativas a la Función Pública, a la Optimización del Patrimonio, así como la reestructuración del sector público empresarial de la Generalitat”, que “…gracias al anterior plan de austeridad se habían ahorrado 308 millones de euros…”, y, cómo no, que “..…el Consell va a continuar llevando a cabo un estrecho seguimiento de todas estas medidas, así como de aquellas nuevas que se adopten, en aras de la austeridad”

Pues eso, NADA

Todavía no se ha hecho público en Informe de Fiscalización de la Sindicatura de Cuentas, del ejercicio 2011, pero el Ministerio ya posee un avance de los resultados y estos vuelven a mostrar a la Comunidad valenciana como una de las más incumplidoras, con un 3,68% de déficit, lo que nos llevaría a una cifra en torno a los 3.700 millones.

Creatividad contable. Headhunters a la caza de nuestros gestores públicos


Volviendo al Informe de Fiscalización de la Cuenta General de la Generalitat del ejercicio 2010, ésta cerró el año con un gasto de 1.521 millones superior al presupuesto inicialmente aprobado por las Cortes (1.655 millones más en el 2009), y eso que los recortes en salarios a los trabajadores públicos le supusieron un “regalo” de 197 millones en forma de ahorro sobre el presupuesto aprobado.

Adicionalmente y en el referido informe, se indica la existencia de una deuda por importe de 2.042,9 millones, correspondiente a contratos y convenios no contabilizados (sic), la existencia de un fondo negativo por la participación en fondos e impuestos cedidos (a compensar a la AGE a través de menos transferencias), por importe de 635,7 millones correspondiente al saldo de 2008 (a partir de enero de 2011 y en 60 mensualidades), así como de otros 1.707,2 millones, correspondientes al saldo de 2009, también a compensar (a partir de enero de 2012 y en 60 mensualidades).

A 31 de diciembre de 2010 los fondos propios presentaban un importe negativo de 1.913 millones de euros, originado por los resultados negativos del año y de ejercicios anteriores, que no son compensados con la cifra de patrimonio, y por otra parte, el Fondo de Maniobra (Activo circulante menos Acreedores a corto plazo), alcanzó al cierre del ejercicio 2010 la cantidad de (8.808,1) millones de euros, con las obvias “tensiones” de tesorería. De hecho, esto justifica el rescate por parte del “papá Administración Central” a través del instrumento de liquidez puesto en marcha por el Ministerio de Hacienda (crédito sindicado de 35.000 millones de euros con un plazo de devolución de 10 años y dos de carencia y un tipo de interés en torno al 5%).

Tres cosas hay en la vida, salud, ….y amor



Sin que ello presuponga minimizar la importancia de la educación pública, premisa básica en cualquier sociedad desarrollada para garantizar una mínima igualdad de oportunidades a los individuos que la integran, veamos algunos aspectos de la sanidad, cuya financiación posee unas dificultades y peculiaridades añadidas, especialmente en la Comunidad Valenciana.

La Conselleria de Sanidad, que junto con la de Educación supone el 70% del gasto teórico de la GV, acostumbra desde hace ya varios años a presentar un presupuesto en torno a los 5.500 millones, para luego solicitar y obtener modificaciones presupuestarias al alza en torno al 10% de la cifra anterior (unos 6.200 millones de media) y dejar “en los cajones” otros 700 millones cada año en gasto real, al caecer de crédito para su contabilización. A finales de 2010, los importes por deuda sanitaria sin contar farmacia ascendían a 1.398,3 millones (cuenta de acreedores por periodificación de gastos presupuestarios, de 2011 a 2017) y a otros 1.343,1 millones, sin contabilizar, de 2018 en adelante.

Y por supuesto, la deuda. A falta de incluir 1.398 millones, por compromisos derivados de los acuerdos del Consell para el pago de las obligaciones de la deuda sanitaria, en el referido año 2010, el Servicio de la deuda supone el 55% de los compromisos futuros de gasto y Sanidad otro 25% del total.

¿Y ahora qué?. ¿Te habías creído que todo es gratis?


Salvo que se pueda mantener durante más tiempo esta situación de “ingeniería contable”, (que ya no financiera ante el cierre definitivo de grifos por parte del sector financiero), lo que no parece probable dada la vigilancia estrecha a la que vamos a ser sometidos por parte de diversas instituciones, el “pequeño ajuste requerido será un auténtico trancazo en la yugular de las prestaciones sociales.

Digan lo que digan los responsables de nuestras finanzas públicas, el ajuste requerido, una vez cerrados los presupuestos generales del Estado y revisados a la baja los de la GV, se situará mucho más cerca de los 1.500-2.000 millones que de las décimas de punto según declaraciones recientes del conseller de Economía, Máximo Buch, que al mismo tiempo admitía que “si estuviéramos hablando de 1.500 millones sería un ajuste tremendo…”.

Pues eso, AJUSTE TREMENDO.

Más que probablemente incumpliendo nuevamente sus promesas electorales, actuarán tanto sobre los ingresos (alcanzado el límite del céntimo sanitario, introduciendo una tasa sanitaria, el copago en la educación universitaria, el cobro por determinados servicios, medicinas, gastos judiciales, titulaciones universitarias,….), y por supuesto sobre los gastos (reducción de la cartera de servicios asistenciales sanitarios, despidos muy numerosos en las Administraciones Públicas, no compensación de bajas laborales, incremento de jornadas laborales para compensar los despidos,..…).

De momento, el Gobierno de Rajoy ya ha anunciado que se incrementará en 600.000 la cifra de desempleados para 2012, y por supuesto, con ellos, los niveles de desigualdad y de pobreza. La próxima Ley de Presupuestos amenaza con venir cargadita de reformas legales y todas sin viagra (o sea, a la baja). 

Cuando el destino nos alcance



Mientras tanto, leo en la prensa que Terminator (Arnold Schwarzenegger) quiere salvar al planeta (que se vendan vehículos ecológicos) y quedarse con la chica (reconciliarse con María Shiver, y lo pasado, pasado), pero sobre todas las demás cosas, despierta mi interés el remedio que los japoneses están aplicando a los afectados por el terremoto y el tsunami del 11 de marzo pasados, el robot de una cría de foca de pelo blanco y ojos negros.

¿Qué robot mascota será el adecuado para tratar nuestro estrés y depresión cuando haya pasado este tsunami?.

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