sábado, 10 de marzo de 2012

Según el color del cristal con que se mira



A la vista de esta portada de La Razón, he pensado que podía resultar oportuno realizar un rápido repaso a las iniciativas sindicales de esta envergadura, que durante nuestra corta y reciente democracia hemos tenido "a favor y en contra de España", dado que parece evidente, al menos para este tipo de prensa, que el ejercicio de este derecho (de momento todavía constitucional), no tiene más sentido que perjudicar (y entiendo que a sensu contrario, gobernando "los otros", beneficiar) al país.

Antes de entrar a repasar las huelgas y casi huelgas de la democracia, y a modo de pequeño recordatorio, he aquí un esquema de huelgas de los últimos años del franquismo, años en los que los españoles volvimos a recuperar este ejercicio (que no derecho), perdido con la desaparición de la República, y eso que los "grises" todavía ejercían sin excepción de "Romero el Madero", actuando con suficiente contundencia como para dejar algún que otro manifestante muerto o malherido en las calles:

1970.- Huelga contra los juicios de Burgos (no parece que eso de fusilar a los discrepantes fuera demasiado correcto, (¿o sí?).
1971.- Huelga laboral reivindicando derechos sindicales y saldada con un muerto y numerosos heridos en la factoría de Seat y en otros lugares.
1976.- Huelga general reivindicando elecciones libres y libertad sindical. De nuevo, numerosos heridos por la actuación policial.

Y llega la democracia (¿casualidad?, ¿conquista?, ¿resultado de un frío cálculo de los poderes fácticos?,..:


1ª.- 05/04/1978.- Paro general de una hora, convocado por la Confederación Europea de Sindicatos, contra el alto desempleo existente en Europa. Gobernaba por aquel entonces Adolfo Suárez. Como la UCD todavía era una almagama de grupos ideológicos poco homogéneos, a diferencia del actual PP, y D. Adolfo "un traidor" para algunos de los prohombres de nuestra España, podíamos convenir en que el resultado fue,
"0" a favor de España, "0" en contra de España




2ª.- 20/06/1986. Gobernaba Felipe González, y le dio por reformar el cálculo en las pensiones, encontrando una fuerte oposición a lo que muchos percibieron como recorte de derechos.
"1"  a favor de España, "0" en contra de España
3ª.- 14/12/1988. Gobernaba también Felipe González, y le dio por reformar el empleo juvenil, y eso que los sindicalistas llevaban barba en aquellos tiempos, pero no lo percibieron como un claro beneficio social.
"2" a favor de España, "0" en contra de España





4ª.- 28/05/1992. Seguía gobernando Felipe González, y le dio por reformar las prestaciones por desempleo. Se encontró con fuertes resistencias y media jornada de paro en toda España.
"3" a favor de España, "0" en contra de España




5ª.- 27/01/1994. La última huelga general contra el gobierno de Felipe González, que acababa de aprobar una reforma laboral, que tampoco entusiasmó a los trabajadores.
"4" a favor de España, "0" en contra de España





6ª.- 26/06/2002. La primera huelga general en contra de España, gobernando José Mª Aznar, y frente a sus reformas laborales de 1997 y 2001.
A diferencia de las anteriores, los sindicatos fracasan en su intento desestabilizador.
"4" a favor de España, "1" en contra de España

7ª.- 29/09/2010. De nuevo, una legítima huelga general, contra el gobierno de Zapatero, provocada asimismo por sus improcedentes reformas laborales de 2006 y 2010.
"5" a favor de España, "1" en contra de España



8ª.- 29/03/2012. Gobierna Rajoy y nunca se ha llegado tan lejos en una reforma laboral. Por primera vez, se modifican sustancialmente, ya no determinados derechos y prestaciones, sino el propio marco de relación entre empresarios y trabajadores, alterando todo equilibrio existente en favor de los primeros.
Los trabajadores amenazan una vez más a España, y de hacerse realidad nos encontraríamos con el dramático resultado de:
"5" a favor de España, "2" en contra de España



No simpatizo con los sindicatos más que con los partidos políticos, alcanzados ambos de lleno por la cultura de la corrupción, pero me parece peligrosísima esta estrategia de demonizar a los unos, mientras los otros se libran de toda responsabilidad sobre los abusos y desmanes cometidos. Desde que Inglaterra reconoció el derecho a la unión sindical en 1824 hasta hoy, ha llovido mucho y no siempre a gusto de todos, pero sin duda hemos avanzado en la construcción de una sociedad más justa. Si estos nuevos representantes del liberalismo más ortodoxo consideran que la existencia de los sindicatos beneficia tan solo a unos pocos, y que su desaparición favorecería el empleo, tendremos cuando menos que desconfiar de sus buenas intenciones.

Con 5,3 millones de personas sin trabajo y otros 630.000 en la lista de espera del desempleo, hemos encontrado un nuevo enemigo del interés general (tras estudiantes, funcionarios y socialistas), los sindicatos.

Con permiso de Bertold Brech, "primero culparon a los socialistas de haber hundido al país, y yo no dije nada porque yo no era socialista; luego culparon a los estudiantes de incendiar las calles, y tampoco dije nada porque yo no era estudiante; más tarde empezaron a tomar medidas contra los funcionarios y resto de empleados públicos, por vagos y desleales, y tampoco dije nada porque yo no era funcionario; luego descubrieron que los sindicalistas estaban perjudicando a los intereses generales del país y poniéndolo en peligro ante los mercados financieros, y tampoco dije nada porque yo no era sindicalista. Cuando finalmente me culparon a mi, ya no quedaba nadie para protestar y defenderme,.....

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