lunes, 7 de mayo de 2012

¡Ójala que llueva café!



“Un nuevo modelo basado en la colaboración público-privada para garantizar la sostenibilidad del sistema”. Así anunció el día 27 de abril el Gobierno valenciano la implantación de un nuevo sistema que afectará a toda la red sanitaria pública, otra medida de las denominadas “de eficiencia”, claramente en línea con el pensamiento y tradición neoliberal imperante en estos pagos, y muy probablemente, la más relevante de cuantas medidas ha adoptado el PP valenciano en sus ya 17 años al frente de la GV.

A pesar de que han aparecido algunos artículos en diferentes medios de comunicación, no parece haber tenido el eco que correspondería a una decisión tan trascendente para nuestro futuro inmediato, posible preludio de un proceso de ámbito más general, que ha elegido a la fraudulentamente quebrada Comunidad Valenciana, como conejillo de indias de un experimento que todavía está por ver si va a venir acompañado de la preceptiva gaseosa.

Siguiendo un guión escrupulosamente aristotélico, se está trabajando en un burdo argumentarlo para intentar justificar -y de paso construir el inexistente estudio previo de viabilidad-, que la decisión parte de tres axiomas o dogmas (en línea con las religiones más exitosas, de ámbito universal) que, como tales, no pueden ni deben ser cuestionados por los pobrecitos ciudadanos de a pié:


1.- Los gastos del sistema han crecido exponencialmente en los últimos tres lustros, y lo han hecho debido a factores exógenos no controlables por los gestores políticos, tales como el envejecimiento de la población, la aparición de nuevas tecnologías y fármacos cada vez más caros, etc., junto con la frivolidad de los pacientes, que de todos es sabido, practicamos una demanda irresponsable.

Ciertamente no hay derecho a que aumente la esperanza de vida de los ciudadanos valencianos (y españoles todos), especialmente ahora que no procreamos y expulsamos a los inmigrantes “obsesos” que anteriormente se habían dedicado casi exclusivamente a llenar los pabellones de maternidad y las salas de espera de las urgencias de nuestros hospitales. Parques y aceras de nuestra Comunidad, están siendo ocupadas por ancianos necesitados de atención y, por sii no fuera suficiente, nos inventamos enfermedades ficticias con la finalidad de distraernos en las colas de los centros de salud, en lugar de hacerlo en los mercados y casinos, como se ha hecho toda la vida, utilizando los medicamentos como sucedáneos cuasi gratuitos de porros y cubatas.


2.- El Sistema de Salud es insostenible, y o pagamos más todavía, o recortamos gastos. La elección del término sostenibilidad, tan de moda en el siglo que ha heredado el efecto invernadero y el deshielo polar, no se entiende muy bien como aplica en el presente caso. ¿Se quieren satisfacer las necesidades de la actual generación sin sacrificar la capacidad de futuras generaciones de satisfacer sus propias necesidades?.

De ser así, va a ser que llega un poco tarde esta “conciencia ecológica”: el aeropuerto de Castellón, el circuito de Fórmula 1, RTVV, las numerosas ciudades y parques temáticos, la universidad de Elx, autovías que van a ninguna parte, las numerosas empresas y fundaciones para no sé sabe qué finalidad que no sea la de colocar afines, y un largo etc., han generado un endeudamiento a largo plazo que supera ampliamente el presupuesto anual de la GV, unos 22.272 millones de EUR en 2011 que, por descontado, hipoteca tanto el presente , como el futuro de generaciones venideras. Cada uno de los empadronados en la tierra de las flores, debemos 4.357€ (sin contar la deuda del piso y el coche que nunca debimos comprar), cifra bastante más llamativa que los 500€ adicionales que, según cálculos realizados personalmente por el vicepresidente José Ciscar, deberíamos de tener que pagar cada ciudadano para poder financiar el actual modelo, si no fuera por que han hallado el bálsamo de fierabrás.


3.- La obsesión por mantener esa chorrada conocida como “Estado de Bienestar”, no debe poner en riesgo la economía del País, objetivo estratégico de todo gobierno que se precie. Confieso que esta tercera hipótesis, además de incomprensible, me descoloca nuevamente, ya que no entiendo muy bien esa preocupación por la “economía del País”, ni que relación puede tener dicha preocupación con la salud de Bancaja (ahora integrada en Bankia, que ha recibido importantes ayudas del FROB y prácticamente intervenida), o de la CAM, (intervenida y vendida al Sabadell); con la salud financiera del Grupo Ribera Salud-Adeslas (en proceso de venta), con el exitoso y genuinamente valenciano grupo Mercadona – Atitlán (que tanto ha hecho por la tesorería de la GV y las nóminas de los empleados públicos), con los recientes escarceos de Bankia con Capio Sanidad (a quien tanto y tanto Rato debemos), o con la fusión de USP y el grupo Quirón; con los diversos fondos de inversión y empresas de capital riesgo a la búsqueda de sustitutos del ladrillo para seguir desarrollando su importante labor social (Merca Capital, Vista Capital, Citicorp Venture Capital, Apax, Nordic Capital,…), o con las grandes constructoras españolas (Sacyr, Ferrovial, Acciona, ACS,…), que en su estrategia de diversificación, y en vista de que no consiguen arrancar del gobierno inversiones suficientes en infraestructuras para mantener el sector, han puesto sus ojos (y alguna que otra zarpa) en el sector sanitario, sector que pertenece a ese “gasto no productivo público”, claramente recortable, del que, con su desinteresada colaboración, se pueden incluso generar beneficios.



Pues bien, el caso es que tras partir de las hipótesis comentadas, la conclusión no puede ser otra que la de que necesitamos fórmulas de gestión innovadoras, y he aquí la solución, un nuevo modelo de gestión compartida (asistencia sanitaria por un lado, y gestión logística, por otro). La Generalitat Valenciana cederá a una única empresa por cada departamento de salud (18, sin contar las actuales concesiones, ni los dos consorcios con las diputaciones provinciales), todos los conciertos y la atención no sanitaria. Los departamentos de salud se sacarán a concurso, mediante procedimiento de adjudicación, diálogo competitivo, en el que no está descartado agrupar varios de ellos.


La gestión empresarial será la panacea y garantía de eficiencia. Habrá un mismo operador logístico, de servicios no sanitarios (limpieza, seguridad, cocina,...), sanitarios (fungibles, material sanitario, farmacia de uso hospitalario, y endoprótesis), y actividad suplementaria (prestación farmaceútica, ortoprotésica, dietoterapia y transporte sanitario no urgente), e incluso de parte de la actividad concertada (oxigenoterapia, RMN,..), mientras que la dirección pública se limitará a la asistencia sanitaria hospitalaria y asistencia primaria, compartiendo la gestión del modelo con el operador externo.

El lío organizativo está garantizado. Supuestamente habrá equipos directivos mixtos que garanticen el control de la calidad de las prestaciones y la consecución de objetivos, ¡realmente innovador!. En teoría, se ofrece un negocio ruinoso al sector privado, a cambio de los adjudicatarios realicen una rebajita en los actuales costes per cápita (que se transferirán desde la Administración a las concesionarias), y paguen un canon por los derechos de explotación, con el aliciente de “cogestionar” entre empresa y administración el nuevo engendro. ¡Uf!. Algún alquimista del Palau acaba de descubrir la piedra filosofal.

También es verdad que se dejan fuera de la privatización algunos “contenedores de residuos o basureros sanitarios” a los que remitir a los pacientes y procesos menos rentables (los famosos HACLES, hospitales de media y larga estancia, o de enfermos crónicos), pero a pesar de ello y salvo que se acabe de descubrir una nueva fórmula de gestión efectivamente innovadora (cosa que me permitirán que dude), el asunto no parece nada claro. O hay un mando en plaza incuestionable, o este experimento está condenado al fracaso desde antes de su nacimiento.

Partiendo del principio generalmente admitido de que “el jefe” es aquel que tiene influencia en nuestro salario, carrera y continuidad profesional, solo desde esa prerrogativa, las empresas privadas estarán interesadas en gestionar los departamentos de salud, tanto más en cuanto que la clave para evitar que el experimento “pete” al día siguiente, está en el colectivo médico, y consiguientemente en la posibilidad de realizar una dirección por objetivos y de poder “motivarle” adecuadamente (retribuciones complementarias ligadas a dichos objetivos, acuerdos de gestión, ahorros, etc.), contratando y sustituyendo a quienes no estén por la labor, al margen de que de entrada, el personal laboral pase directamente a depender de las empresas privadas que gestionen cada área de salud., y de que los salarios del personal estatutario (funcionarios e interinos), continúen siendo asumidos por la Conselleria de Sanidad.  


Es decir, menores ingresos que los actuales por la cápita anual de los departamentos (entre un 10% y un 15%), mayores retribuciones para el personal clave en un sector intensivo en mano de obra, pago de un canon por explotación y uso de las instalaciones, frente a algunos ahorros derivados de una mejor gestión logística, y financiación tan solo de parte del circulante (además de los salarios del personal estatutario, las inversiones en infraestructuras, tanto de bienes inmuebles como de equipos médicos correrán a cargo de la Administración). ¿De donde van a salir los beneficios?. Más que posiblemente de reducir la grasa y en algunos casos, tocar el hueso de los sufridos pacientes.

Para terminar, se insiste en la transparencia y neutralidad del proceso, afirmando que no hay ningún compromiso o preselección previa de empresas para la realización de este proceso, pero ………esa es otra historia de la que hablaremos otro día.

2 comentarios:

  1. Amigo Ricardo,

    ya lo hemos hablado muchas veces. Es una lástima que tan solo una pequeña parte de la sociedad tenga tu capacidad analítica. Tampoco es que haya que tenerla para tener una percepción aceptable de la realidad, pero ayuda bastante. Muchos de los datos son públicos, los rostros de Rajoy y sus acólitos también son públicos, las reflexiones no, son privadas y siempre subjetivas.

    Ya sé que es muy de Punset, pero el ser humano es un organismo "inteligente" extremadamente complejo. La percepción de la realidad está tan influenciada por el entorno que se producen verdaderas aberraciones. Intentar buscar explicaciones a que, con la que está cayendo, la reducción de la intención de voto sea de alrededor de casi un 4%, es imposible. Siento meterme con los psicólogos en versión "business"; es decir, el personal de marketing, pero usar las debilidades, las imperfecciones estructurales de la mente humana para dar gato por liebre, es indecente. Lo hacen todos los días. Los políticos han aprendido muchas de las técnicas de marketing (o la mentira, que es lo mismo). Recuerdo un caso en el que, la reiteración sistemática de la mención de un recuerdo totalmente falso, llegó a crear el recuerdo "real" en la persona; pensaba que había vivido lo que le indujeron a recordar.

    No puedo estar más de acuerdo con tu análisis.

    Pretendía hacer un breve comentario, pero me resulta siempre imposible. Debí perderme la clase en la que enseñaban a síntesis.

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  2. Voy a ser bastante más frívolo que tu. En la película de Paul Verhoeven, "Total recall" (Desafío total en España), Douglas Quaid (Arnold Schwarzenegger) sueña con irse de vacaciones a Marte, pero su mujer(Sharon Stone) no está por la labor, por lo que decide acudir a una compañía especializada en implantar falsos recuerdos en la mente humana para creer que ha viajado al planeta rojo. El problema es que luego no puede discernir si sus recuerdos son falsos o verdaderos, pero falsos o ciertos, el hecho es que intentan acabar con él, lo que le obliga a "ejercer" como un auténtico agente secreto. Aquí y ahora, a escasa distancia de Marte, intentan acabar con muchas de las cosas importantes que formaban parte de nuestra vida cotidiana, así que, digan lo que digan los expertos en marketing político, hay que salir a la calle a defenderlas con uñas y dientes. Nos va en ello el futuro de nuestros hijos. Gracias por leerme y por tu comentario.

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