“Un nuevo modelo basado en la colaboración público-privada
para garantizar la sostenibilidad del sistema”. Así anunció el día 27 de abril el
Gobierno valenciano la implantación de un nuevo sistema que afectará a toda la
red sanitaria pública, otra medida de las denominadas “de eficiencia”,
claramente en línea con el pensamiento y tradición neoliberal imperante en
estos pagos, y muy probablemente, la más relevante de cuantas medidas ha
adoptado el PP valenciano en sus ya 17 años al frente de la GV.
A pesar de que han aparecido algunos artículos en
diferentes medios de comunicación, no parece haber tenido el eco que
correspondería a una decisión tan trascendente para nuestro futuro inmediato,
posible preludio de un proceso de ámbito más general, que ha elegido a la
fraudulentamente quebrada Comunidad Valenciana, como conejillo de indias de un experimento
que todavía está por ver si va a venir acompañado de la preceptiva gaseosa.
Siguiendo un guión escrupulosamente aristotélico, se está
trabajando en un burdo argumentarlo para intentar justificar -y de paso
construir el inexistente estudio previo de viabilidad-, que la decisión parte
de tres axiomas o dogmas (en línea con las religiones más exitosas, de ámbito
universal) que, como tales, no pueden ni deben ser cuestionados por los pobrecitos
ciudadanos de a pié:
1.- Los gastos del sistema han crecido exponencialmente en
los últimos tres lustros, y lo han hecho debido a factores exógenos no
controlables por los gestores políticos, tales como el envejecimiento de la población,
la aparición de nuevas tecnologías y fármacos cada vez más caros, etc., junto
con la frivolidad de los pacientes, que de todos es sabido, practicamos una demanda
irresponsable.
Ciertamente no hay derecho a que aumente la esperanza de
vida de los ciudadanos valencianos (y españoles todos), especialmente ahora que
no procreamos y expulsamos a los inmigrantes “obsesos” que anteriormente se
habían dedicado casi exclusivamente a llenar los pabellones de maternidad y las
salas de espera de las urgencias de nuestros hospitales. Parques y aceras de
nuestra Comunidad, están siendo ocupadas por ancianos necesitados de atención
y, por sii no fuera suficiente, nos inventamos enfermedades ficticias con la
finalidad de distraernos en las colas de los centros de salud, en lugar de
hacerlo en los mercados y casinos, como se ha hecho toda la vida, utilizando
los medicamentos como sucedáneos cuasi gratuitos de porros y cubatas.
2.- El Sistema de Salud es insostenible, y o pagamos más
todavía, o recortamos gastos. La elección del término sostenibilidad, tan de
moda en el siglo que ha heredado el efecto invernadero y el deshielo polar, no
se entiende muy bien como aplica en el presente caso. ¿Se quieren satisfacer las
necesidades de la actual generación sin sacrificar la capacidad de futuras
generaciones de satisfacer sus propias necesidades?.
De ser así, va a ser que llega un poco tarde esta
“conciencia ecológica”: el aeropuerto de Castellón, el circuito de Fórmula 1,
RTVV, las numerosas ciudades y parques temáticos, la universidad de Elx,
autovías que van a ninguna parte, las numerosas empresas y fundaciones para no
sé sabe qué finalidad que no sea la de colocar afines, y un largo etc., han
generado un endeudamiento a largo plazo que supera ampliamente el presupuesto
anual de la GV, unos 22.272 millones de EUR en 2011 que, por descontado,
hipoteca tanto el presente , como el futuro de generaciones venideras. Cada uno
de los empadronados en la tierra de las flores, debemos 4.357€ (sin contar la
deuda del piso y el coche que nunca debimos comprar), cifra bastante más
llamativa que los 500€ adicionales que, según cálculos realizados personalmente
por el vicepresidente José Ciscar, deberíamos de tener que pagar cada ciudadano
para poder financiar el actual modelo, si no fuera por que han hallado el
bálsamo de fierabrás.
3.- La obsesión por mantener esa chorrada conocida como “Estado
de Bienestar”, no debe poner en riesgo la economía del País, objetivo
estratégico de todo gobierno que se precie. Confieso que esta tercera hipótesis,
además de incomprensible, me descoloca nuevamente, ya que no entiendo muy bien
esa preocupación por la “economía del País”, ni que relación puede tener dicha
preocupación con la salud de Bancaja (ahora integrada en Bankia, que ha
recibido importantes ayudas del FROB y prácticamente intervenida), o de la CAM,
(intervenida y vendida al Sabadell); con la salud financiera del Grupo Ribera
Salud-Adeslas (en proceso de venta), con el exitoso y genuinamente valenciano grupo
Mercadona – Atitlán (que tanto ha hecho por la tesorería de la GV y las nóminas
de los empleados públicos), con los recientes escarceos de Bankia con Capio
Sanidad (a quien tanto y tanto Rato debemos), o con la fusión de USP y el grupo
Quirón; con los diversos fondos de inversión y empresas de capital riesgo a la
búsqueda de sustitutos del ladrillo para seguir desarrollando su importante
labor social (Merca Capital, Vista Capital, Citicorp Venture Capital, Apax,
Nordic Capital,…), o con las grandes constructoras españolas (Sacyr, Ferrovial,
Acciona, ACS,…), que en su estrategia de diversificación, y en vista de que no
consiguen arrancar del gobierno inversiones suficientes en infraestructuras
para mantener el sector, han puesto sus ojos (y alguna que otra zarpa) en el
sector sanitario, sector que pertenece a ese “gasto no productivo público”,
claramente recortable, del que, con su desinteresada colaboración, se pueden
incluso generar beneficios.
Pues bien, el caso es que tras partir de las hipótesis
comentadas, la conclusión no puede ser otra que la de que necesitamos fórmulas
de gestión innovadoras, y he aquí la solución, un nuevo modelo de gestión
compartida (asistencia sanitaria por un lado, y gestión logística, por otro). La
Generalitat Valenciana cederá a una única empresa por cada departamento de
salud (18, sin contar las actuales concesiones, ni los dos consorcios con las
diputaciones provinciales), todos los conciertos y la atención no sanitaria. Los
departamentos de salud se sacarán a concurso, mediante procedimiento de
adjudicación, diálogo competitivo, en el que no está descartado agrupar varios
de ellos.
La gestión empresarial será la panacea y garantía de
eficiencia. Habrá un mismo operador logístico, de servicios no sanitarios
(limpieza, seguridad, cocina,...), sanitarios (fungibles, material sanitario,
farmacia de uso hospitalario, y endoprótesis), y actividad suplementaria
(prestación farmaceútica, ortoprotésica, dietoterapia y transporte sanitario no
urgente), e incluso de parte de la actividad concertada (oxigenoterapia,
RMN,..), mientras que la dirección pública se limitará a la asistencia
sanitaria hospitalaria y asistencia primaria, compartiendo la gestión del
modelo con el operador externo.
El lío organizativo está garantizado. Supuestamente habrá
equipos directivos mixtos que garanticen el control de la calidad de las
prestaciones y la consecución de objetivos, ¡realmente innovador!. En teoría,
se ofrece un negocio ruinoso al sector privado, a cambio de los adjudicatarios realicen
una rebajita en los actuales costes per cápita (que se transferirán desde la
Administración a las concesionarias), y paguen un canon por los derechos de
explotación, con el aliciente de “cogestionar” entre empresa y administración
el nuevo engendro. ¡Uf!. Algún alquimista del Palau acaba de descubrir la
piedra filosofal.
También es verdad que se dejan fuera de la privatización
algunos “contenedores de residuos o basureros sanitarios” a los que remitir a
los pacientes y procesos menos rentables (los famosos HACLES, hospitales de
media y larga estancia, o de enfermos crónicos), pero a pesar de ello y salvo
que se acabe de descubrir una nueva fórmula de gestión efectivamente innovadora
(cosa que me permitirán que dude), el asunto no parece nada claro. O hay un mando
en plaza incuestionable, o este experimento está condenado al fracaso desde antes
de su nacimiento.
Partiendo del principio generalmente admitido de que “el jefe”
es aquel que tiene influencia en nuestro salario, carrera y continuidad
profesional, solo desde esa prerrogativa, las empresas privadas estarán
interesadas en gestionar los departamentos de salud, tanto más en cuanto que la
clave para evitar que el experimento “pete” al día siguiente, está en el
colectivo médico, y consiguientemente en la posibilidad de realizar una
dirección por objetivos y de poder “motivarle” adecuadamente (retribuciones
complementarias ligadas a dichos objetivos, acuerdos de gestión, ahorros, etc.),
contratando y sustituyendo a quienes no estén por la labor, al margen de que de
entrada, el personal laboral pase directamente a depender de las empresas
privadas que gestionen cada área de salud., y de que los salarios del personal estatutario
(funcionarios e interinos), continúen siendo asumidos por la Conselleria de
Sanidad.
Es decir, menores ingresos que los actuales por la cápita
anual de los departamentos (entre un 10% y un 15%), mayores retribuciones para
el personal clave en un sector intensivo en mano de obra, pago de un canon por
explotación y uso de las instalaciones, frente a algunos ahorros derivados de
una mejor gestión logística, y financiación tan solo de parte del circulante (además
de los salarios del personal estatutario, las inversiones en infraestructuras,
tanto de bienes inmuebles como de equipos médicos correrán a cargo de la
Administración). ¿De donde van a salir los beneficios?. Más que posiblemente de
reducir la grasa y en algunos casos, tocar el hueso de los sufridos pacientes.
Para terminar, se insiste en la transparencia y
neutralidad del proceso, afirmando que no hay ningún compromiso o preselección
previa de empresas para la realización de este proceso, pero ………esa es otra
historia de la que hablaremos otro día.







Amigo Ricardo,
ResponderEliminarya lo hemos hablado muchas veces. Es una lástima que tan solo una pequeña parte de la sociedad tenga tu capacidad analítica. Tampoco es que haya que tenerla para tener una percepción aceptable de la realidad, pero ayuda bastante. Muchos de los datos son públicos, los rostros de Rajoy y sus acólitos también son públicos, las reflexiones no, son privadas y siempre subjetivas.
Ya sé que es muy de Punset, pero el ser humano es un organismo "inteligente" extremadamente complejo. La percepción de la realidad está tan influenciada por el entorno que se producen verdaderas aberraciones. Intentar buscar explicaciones a que, con la que está cayendo, la reducción de la intención de voto sea de alrededor de casi un 4%, es imposible. Siento meterme con los psicólogos en versión "business"; es decir, el personal de marketing, pero usar las debilidades, las imperfecciones estructurales de la mente humana para dar gato por liebre, es indecente. Lo hacen todos los días. Los políticos han aprendido muchas de las técnicas de marketing (o la mentira, que es lo mismo). Recuerdo un caso en el que, la reiteración sistemática de la mención de un recuerdo totalmente falso, llegó a crear el recuerdo "real" en la persona; pensaba que había vivido lo que le indujeron a recordar.
No puedo estar más de acuerdo con tu análisis.
Pretendía hacer un breve comentario, pero me resulta siempre imposible. Debí perderme la clase en la que enseñaban a síntesis.
Voy a ser bastante más frívolo que tu. En la película de Paul Verhoeven, "Total recall" (Desafío total en España), Douglas Quaid (Arnold Schwarzenegger) sueña con irse de vacaciones a Marte, pero su mujer(Sharon Stone) no está por la labor, por lo que decide acudir a una compañía especializada en implantar falsos recuerdos en la mente humana para creer que ha viajado al planeta rojo. El problema es que luego no puede discernir si sus recuerdos son falsos o verdaderos, pero falsos o ciertos, el hecho es que intentan acabar con él, lo que le obliga a "ejercer" como un auténtico agente secreto. Aquí y ahora, a escasa distancia de Marte, intentan acabar con muchas de las cosas importantes que formaban parte de nuestra vida cotidiana, así que, digan lo que digan los expertos en marketing político, hay que salir a la calle a defenderlas con uñas y dientes. Nos va en ello el futuro de nuestros hijos. Gracias por leerme y por tu comentario.
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